Poderío de Castella y el pundonor de Padilla
Tarde con temperatura agradable en Teruel, y tres cuartos de entrada largos en la plaza. Se hizo notar la única charanga de peña que se coloco en el tendido de sol. Antes de empezar el festejo y tras el paseíllo, el público aplaudió a Juan José Padilla como reconocimiento por su lucha tras su tremendo percance el pasado mes de octubre. Salió a saludar desde el tercio.
Se lidiaron toros de El Torreón , propiedad del matador colombiano César Rincón, que tuvieron una presencia desigual. Segundo, tercero y cuarto anovillados, el quinto malo de solemnidad y el sexto fue el mejor de la tarde. En general, un poco faltos de transmisión y bravura
Juan José Padilla, en su primero, no terminó de acoplarse ante un animal que comenzó reservón pero que fue a más. Intentó ligar alguna serie pero el animal no tenía mucha fuerza para nada. Mató mal y recibió unos levísimos aplausos
En su segundo, el torero salió a por todas. Puso banderillas con su estilo poderosos y con la muleta sí que ligó una buena tanda de derechazos, alguna tanda breve de naturales y acabó con los adornos y desplantes marca de la casa que gustaron a un público muy festivo. Mucha voluntad y un gran arrimón el que se dio Padilla en este toro. Mató de una gran estocada, un pelín tendida pero que sirvió para que el animal rodara fulminantemente y para que el presidente le diera las dos orejas ante la clamorosa petición del tendido.
Poco hizo Francisco Rivera en su visita a Teruel. En su primero, banderilleó intentando animar el tendido pero tras un intento en falso de poner un par al violín, el tendido se desenganchó. Si a esto sumamos que se resbaló en la cara del toro y resulto atropellado sin consecuencias, pues ya está claro que no se entregó.
Lo mismo en su segundo en el que pareció querer hacer algo mas. Lo recibió bien con el capote, pero la faena, a un toro que se no se dejaba, no llegó al tendido en ningún momento. Además mató mal y su labor fue silenciada.
Sebastián Castella demostró por qué está donde está. Se notó que domina los terrenos y los tiempos. A su primero no le pudo hacer una faena decente aunque también fallo con la espada y, pese a ello, fue aplaudido.
Fue en el sexto de la tarde donde vimos a un buen Castella, con tandas de naturales largas con distancia y temple y rematando bien las series, cuidando mucho al animal. Naturales interminables en una buena faena, justísima merecedora de las dos orejas. Mató de una media en buen sitio que fue fulminante y el presidente también le dio las dos orejas. Así pues, puerta grande festiva para Padilla y Castella en un festejo cuya segunda parte resulto muy entretenida.
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