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PAMPLONA.- Joselillo corta una oreja en una decepcionante corrida de Aguirre

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PAMPLONA.- Joselillo corta una oreja en una decepcionante corrida de Aguirre
                   

Turbio el Huéznar

                                  
               
Ni Langosta, el sexto lidiado y perteneciente a la afamada reata de los Langostos, quiso ser la excepción en una corrida mala sin paliativos por mansa y deslucida de Dolores Aguirre Ybarra. Sin duda, la alquimia y el brebaje que se trata con las aguas del río Huéznar para nutrir y criar a los aguirres no terminaron de ligar. Quizá fuera  que las aguas del campo serramo de Contantina traían este año líquido elemento turbio que intervino y decidió que en el mapa genético de los torazos traídos hasta la vieja Iruña tiraran más a manifestarse en chungo que en emociones toreables.
Una pena. Sin embargo, nadie discutirá que el sexteto de Dolores tuvieron la virtud de que sus graníticas condiciones no favorecen al bostezo. Al contrario, las actitudes abantas, la huídas de naja y otros feos comportamientos siempre tuvieron la primera de las condiciones que se le pide a un animal bravo: la movilidad.
Sólo un toro, Burgalito, una acapachado, cornalón de estirpe Atanasio y que se lidió en tercer lugar permitió una faena conexa de principio a fin. Esta labor la manufacturó el especialista Joselillo con mayor voluntad y valeroso acople que brillos artísticos. Además, el pucelano rubricó su medida faena con un espadazo. Así, con mérito y apoyado con cánticos desde la grada, obtuvo el único trofeo de la función.
El sexto, el tal Langosto lució coronando sus estrechas sienes dos velas astifinas de condesas reminiscencias que tentaban a lo cornipaso. Langosto mostró de nuevo turbias intenciones hasta que se manifestó en insumiso no sin antes dejar para el recuerdo de los más atentos media docena de vibrantes y emotivas acometidas por abajo. Joselillo debió pensar que era mucho tomate jugársela a pesar de tener media puerta grande abierta. Y como Langosto se puso en plan gazapón y con desabrido geniucho, el diestro no puso pegas para que el dolor se fuera de naja (lo que hicieron la mayoría de sus hermanos) hasta los terrenos donde canta la gallina. Y más vale que el vallisoletano abrevió, porque estuvo en un tris de escuchar el 2º aviso al demorarse con hilvanadoras espadas y desafinados verduguillos.
Eduardo Gallo dejó los pasajes más estéticos de la tarde. Con la mano derecha en las dos primeras tandas a Yegüizo y con la zocata a Cantinillo, sorprendentemente cuando el toro ya se había ido al sprint y de naja al maderamen del solanero tendido 7. Yegüizo era el precisoso melocotón que se camuflaba a la perfección con la mirandesa arena del
coso pamplonés. Toro con poca fuerza que descolgó algo la cara por el lado diestro. Por la izquierda no pasó. Faena con desarme muy a menos. Y después de media estocada caída, cachetazo superior de Pedro Cebadera. Cantinillo aún renunció antes y de cabeza al toril.
Ferrera, buen profesional normalmente, pasó sin muchas opciones pero también sin muchos esfuerzos por la Feria del Toro. Fácil anticipándose con ventajilla en seis pares, tres y tres. El primero, Botero, fue un inválido con nobles intenciones. El 4º Angelón, que había prendido por la mañana a un japo por el gaznate, se movió sin clase. Y Fererra
tampoco se quedó quieto. Desaparecerán las turbias aguas del río Huéznar y la primavera braveará en la criadora de Berango y en sus materias primas vivas. Y que Navarra lo vea.
Ficha del festejo.
Plaza de toros de Pamplona. Lleno y buen ambiente en tarde de claros y sombras y viento. Seis toros de Dolores Aguirre Ybarra. De irreprochable presentación por hechuras y trapío. Conjunto manso y deslucido. Todos los toros suspendieron salvo el 5º, que humilló y fue manejable

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