Hasta la vapuleada bandera estaba hoy la plaza. Que en tiempos de crisis no haya "billetes", es lógico. Pues
eso nos recordaban hoy las taquillas de Las Ventas. Estaban todos, hasta “los
del siete”. No me digas. Había en la plaza una banda de música con su sección
de viento madera y serrín. Y el viento, con sus corrientes, cierra las puertas
a cal y canto, según de donde sople, sean pequeñas o “grandes”. El viento, si
sopla fuerte, te puede mover los engaños
y hasta la espada, te puede quitar las orejas y dejarte sordo. A palabras
sordas, oídos necios, debió pensar Fandiño que de necio no
tiene un pelo. Pero, Iván, es al revés el refrán.
Algo paradito en el capote de José Luís
Moreno se quedaba “Sevillanito”, el primero de Adolfo Martín para esta tarde.
Mansea par ir al caballo pero cuando va, lo derriba. No hay una briega adecuada
para el mansito encastado y el tercio de banderillas es muy deslucido. En la
muleta estuvo mal colocado ante un toro tardo que humillaba cuando embestía.
Dejando tiempos muertos se paró el toro y no pasaba. Hubo dudas, no hubo acople
ni se la jugó. La ambición se quedó en casa y el público fue benevolente con un
torero que torea poco. Pinchazo y estocada.
“Madroñito” se movió de salida y propició
algún buen lance en el recibo de Bautista. Chicuelinas prometedoras al paso
para la primera puya. Lo deja largo para el segundo y se le cuida. Buen quite de
Fandiño a la verónica y media de remate. Replicó Bautista con dos delantales.
El Albaserrada emociona. Correcto tercio de banderillas. Una primera serie con
la derecha acariciando la embestida con suavidad. Segunda serie despacio pero
sin acabar de colocarse. Tercera también despaciosa y sin emoción. Con la
izquierda no encuentra el sitio a la noble embestida. Consiguió algún pase de
cierta belleza pero no acabó de encontrarse con el toro. Media estocada muy
efectiva.
Fandiño recibe con pulcritud a “Mulillero”,
un toro ancho de sienes. Del primer puyazo salió gazapeando y del segundo con más
sosería y suelto. Correcto tercio de banderillas. Fandiño quiere brindar pero
suenan “sietilvidos” y coloca la montera bajo un estribo de tablas. Que buen oído.
Le da
distancia y lo espera citando en el centro para ejecutar una excelente serie
con la derecha y pase de pecho. La segunda con mucha importancia y temple
convulsiona los tendidos. En la tercera, siempre dándole sitio, derechazos
hondos y por abajo ponen a todo el mundo de acuerdo. Sigue la cuarta por el derecho,
que es el pitón bueno del toro, dejándosela puesta, con ligazón y temple, llevándolo
atrás de la cadera, estupendo. Ya se vio que por el izquierdo no tenía un pase
pero el público, que paga y está en su derecho, exige verlo otra vez. Obedece y
ni un pase por ahí. Quiere asegurar los apéndices pero se complica y eterniza
la suerte suprema. Algunos consejos en voz alta de “aficionados” ayudan a
desconcentrar. Suena un aviso y “sietilvidos” desde varios tendidos. Falla
varias veces con el acero y descabella. Qué silenciosa es la Maestranza.
La faena de Moreno a su segundo se hizo en
el caballo. Quedo sin fuerzas y no sirvió aunque lo intentara el cordobés.
Con muchos vuelos salió “Aviador” para
Bautista, el quinto. No se le pegó en el caballo. Esperaba en banderillas. En
la primera tanda se echa el toro. Una más por cada pitón en las que saca algún
pase perdiéndole pasos. Sosería estereofónica de toro y torero. Media caída.
Recibió Fandiño al último de San Isidro, “Sombrerillo”,
y no había de su talla, qué pitones. Bien la briega para enseñar al toro en el
caballo, nos alegra que se esmeren en este tercio, buenas puyas sin darle mucho.
Eficaz tercio de banderillas. En la primera tanda por la izquierda sacó dos
buenos pases. Le da tiempo y se coloca bien pero le busca las zapatillas. Sigue
con la izquierda asumiendo riesgo a un toro tardo y parado. Una con la derecha
muy dispuesto, sin aliviarse y se le mete por dentro. Se cruza al otro pitón
exageradamente pero el toro ya no vale para nada. Media caída y cayó el telón de San Isidro.
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