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MÉXICO.- Mal encierro de Bernaldo de Quirós

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MÉXICO.- Mal encierro de Bernaldo de Quirós

Oreja para Castella y Sánchez


En el toro que abrió plaza el espada defeño Zotoluco, tras bregar de manera eficiente, jugó bien los brazos en toreros lances a la verónica. Con la muleta sacó a relucir su enorme capacidad para entender a los toros y así cuajar, a pesar de la falta de fuerza del contrario y si noble en su clásica embestida, una estupenda faena por ambos lados, tirando, templando y mandando con señorío. Los pases de trinchera, los forzados de pecho, los cambios de mano por delante y sus desdenes de desparpajo, además de su quehacer circular, aderezaron una meticulosa y sabrosa actuación que rubricó con oficio y torerismo a través de una labor de aliño, terminando hasta el tercer viaje de estocada casi entera, siendo ovacionado en el tercio. A su segundo lo recibió cerrado en tablas con una larga cambiada y ya de pie toreando con voluntad. A continuación, justa vara del exitoso picador potosino Ignacio Meléndez y después del segundo tercio se desmonteró el subalterno de a pie Christian Sánchez. Con la muleta, Zotoluco prologó su trasteo con pases vaciando por alto para luego estructurar con maestría series con la derecha a un ejemplar nada fácil con el que hubo de estar más que dispuesto. Además de pisarle los terrenos hasta cristalizar momentos de mucho mérito. Por el izquierdo fue aun más complicado por lo que decidió volver al diestro comienzo y parte medular de su desarrollo torero. Acabó de estocada entera, ligeramente desprendida para ser ovacionado.
El torero francés Sebastian Castella al primero de su lote lo toreó a la verónica bien a pies juntos. Su labor de muleta la ejecutó con seis pases vaciando por alto de inicio, tomando en cuenta la falta de fuerza del astado pero igual con calidad en sus acometidas. Siguió con derechazos y naturales de lucido trazo, intercalando dosantinas y a la vez acortar las distancias con pleno conocimiento de causa. El toro que aplomó prontamente y fue por ello que le pisó los terrenos tratando de obligarlo, a veces con fortuna y otras no. Más toreo en redondo ligando en un palmo de terreno para concluir de pinchazo y tres cuartos de estocada tendida y trasera, además de dos golpes de descabello, recibiendo un aviso.
En su segundo Castella nada hizo con el capote en tanto que a través de su manejo de la franela realizó, a otro burel débil y además rajado, una faena de aliño ante las pocas posibilidades de lucimiento. Cortó entonces por lo sano. Se puso pesado con la toledana, además de tirar cinco golpes de descabello para recibir un recado de la autoridad.
Regaló un séptimo toro, el segundo reserva, muy bueno en su juego, llamadoQueretano, de la divisa queretana de Campo Real, al que lanceó con gusto a la verónica. Tras el tercio de banderillas se destocó el subalterno de a pie Luis Castañeda. Con la muleta, el galo en los medios ligó dos cambiados por la espalda, tres de pecho, el de la firma y un desdén para continuar engarzando una brillante faena, hecha a base de ejemplar toreo derechista, templado y con el compás abierto. Por el izquierdo se recreó y se gustó de verdad, haciendo todo con verticalidad y estética. Volvió por el derecho con más emotividad y efectismo que limpieza. Más toreo diestro a pies juntos que remató con el pase trinchera y el cambio de mano por delante. Se tiró a matar y dejó una estocada honda, trasera y caída, además de descabello para serle concedida una oreja y al astado premiársele con un merecido arrastre lento a sus restos.
En el primero que le tocó en suerte al diestro de Aguascalientes Juan Pablo Sánchez veroniqueó de forma lucida. El trasteo lo comenzó con lances de tanteo, dándose cuenta de la también falta de fuerza del toro. Por ello, a media altura templó con elocuencia por ambos pitones hasta que de manera solvente realizó una faena talentosa, sobresaliendo la largueza de sus muletazos por el perfil derecho, con un enorme valor sereno pues tuvo que aguantar de verdad las embestidas no muy entregadas del astado. No acertó con la espada, terminando de descabello para escuchar palmas.
En el segundo que lidió, igualmente de manos débiles y descompuestas acometidas, poco hizo con el capote. En el tercio de varas, buen puyazo de Juan Cobos. Con la tela escarlata, Juan Pablo armó una labor empeñosa por los dos lados pero sin alcanzar a calar en el ánimo del público precisamente por la inoperancia del toro. Falló con el acero y terminó de dos golpes de descabello para escuchar un aviso.
Y regaló Sánchez un octavo astado, el tercer reserva, de nombre Regiomontano, de la finca de Los Ébanos, muy complicado, al que recibió con una larga cambiada de rodillas en la zona de tablas y ya incorporado capotear con oficio y técnica. Después del segundo tercio aplaudieron al banderillero Gustavo Campos. Y con la muleta, el aguascalentense aguantó sin reserva embestidas peligrosas, logrando así series importantes por los dos perfiles, con gran valor. Destacó su temple y toreo en redondo, además de resolver toreramente los apuros que llegó a tener. Se tiró en corto y por derecho para matar de estocada ligeramente tendida, en buena posición, siendo premiado con un apéndice más que bien merecido.

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