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SALAMANCA.- Crónica

22:15

SALAMANCA.- Crónica

Castaño I, El Lidiador


Hoy Salamanca ha visto por fin a tres toreros charros cuajados y asentados en la profesión. Hacía tiempo que no se recordaba una actuación tan sólida y firme de tres espadas salmantinos en el coso de La Glorieta. Tres toreros dispuestos, maduros, sólidos, valientes, que han brindado una bonita e interesante tarde de toros a sus paisanos gracias al buen juego de los toros de El Puerto de San Lorenzo.
Abría el cartel, de carácter íntegramente charro, Javier Castaño, El Lidiador. Castaño se ha mostrado toda la tarde muy solvente y capaz, haciendo fácil lo difícil y dando una pasmosa sensación de seguridad en todo lo que hace en la cara del toro. En su primero toreó casi siempre a media altura, ayudando mucho al astado de El Puerto. A medida que avanzaba el trasteo, el torero se iba encajando y acoplando más a la embestida de Bilbalero. Por la izquierda Javier Castaño enjaretó naturales al ralentí para culminar su faena con unas manoletinas muy personales. En el cuarto de la tarde se enfrentó al toro más soso y parado del envío. Pero poco hace frenar las ansias de triunfo de Castaño, El Lidiador, que con su toreo clásico y puro deleitó a los tendidos de La Glorieta. Con la montera calada, a la antigua usanza, Castaño puso todo lo que al toro le faltaba: entrega, clase y saber estar. Un final entre pitones robando grandes muletazos de uno en uno y un espadazo hicieron que Castaño I, El Lidiador, pudiera cruzar en hombros la Puerta Grande de Salamanca.
Eduardo Gallo ha cuajado también una importante tarde, pero su cruz durante toda la temporada, la espada, se ha cruzado en el camino que le abría de par en par una merecida salida en hombros en su plaza. Gallo mostró sus dos caras, sus dos versiones: la de torero hondo, puro y templadísimo; y la de torero de garra, valiente y peleón. En su primero mostró la primera de ellas. Disfrutó de la franca embestida deCampanero, y con ello hizo disfrutar a los espectadores que le arropaban desde el tendido. Gallo liberó tensiones y enseguida comenzó el toreo en redondo, ligado, profundo y de mano baja que tanto gusta en Salamanca. El final en cercanías fue de los mejores que puede haber firmado el salmantino en su carrera. Los pitones deCampanero besaban los alamares de la taleguilla tabaco y oro de Gallo, pero consigue hilvanar muletazos de gran limpieza sin apenas mover sus manoletinas del albero de La Glorieta. El quinto no hizo honor al famoso refrán, y sí que hubo quinto malo, malísimo. Deslucido y peligroso desde el inicio fue Montesino. A pesar de elloGallo no iba a entregar la cuchara. Plantó una vez más las plantas de los pies en el albero y decidió arriesgar y apostar. Apareció el "Gallo de Pelea". Ni un metro se dejó ganar el torero en su afán por triunfar con rotundidad esta tarde. Aguantó parones y miradas del toro que causaron pavor en los tendidos charros. Su cruz durante toda su temporada se interpuso una vez más entre el salir a pie o a hombros de forma merecidísima de la plaza. de su plaza.
El tercer espada charro en hacer el paseíllo fue Juan del Álamo. Dejó su carta de presentación con un ceñido quite por chicuelinas antes de brindar al público. En tercer lugar se lidió un extraordinario toro de El Puerto de San Lorenzo al que Juan del Álamo le dio distancia y toreó siempre a su favor. Grandes series de muletazos templando y llevando muy largas las boyantes embestidas de Carcelero. Toro importante, con brío, siempre a más, con alegría en su embestida y que puso en bandeja el triunfo a un Juan del Álamo más asentado que nunca. El epílogo de la faena fueron unas bernardinas en el mismo centro del platillo. Su mitin con la espada le privó de un gran triunfo pero Carcelero se llevó los merecidos honores, la más que justa e indiscutible vuelta al ruedo.  Probablemente se vio la mejor versión del mirobrigense en Salamanca pero no rubricó como merecía una gran obra. En el sexto el torero estuvo dispuesto, pero era consciente de que el triunfo gordo se le había escapado en el primero de su lote. A pesar de ello, tras realizar una asentada faena, con estimables tandas por el pitón derecho, cortó una oreja que le sirvió para puntuar en tarde tan importante.
Cabe hacer una mención a un torero que no se anunciaba en el cartel, pero que deleitó de forma espectacular al público asistente. David Adalid, banderillero de la cuadrilla de Javier Castaño, es un torero como la copa de un pino y esta tarde en La Glorieta así lo ha demostrado. Se gusta y se deja ver delante de la cara del toro además de clavar siempre en todo lo alto. La afición así se lo ha reconocido.

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