Orejas arrancadas
Se calcó el resultado de caballeros y orejas del año anterior. Dos orejas para cada jinete navarro, Hermoso de Mendoza y Roberto Armendáriz, y una para Sergio Galán. O que es lo mismo, los forales en volandas y a hombros por la Puerta Grande del Encierro y el de Tarancón con un único trofeo a pie tras su 10ª corrida consecutiva en el coso pamplonés y con la incógnita ya muy talluda para regresar el año que viene.
Diremos, también sin embargo, que el conquense no estuvo en conjunto ni mejor ni peor que los rejoneadores locales y que si le hubiera aupado un pelín el paisanaje hubiera dado curre a otro capitalista. La corrida no tuvo el fuste y lucimiento que la de 2011.
Los murube del Capea y del campo charro lucieron un apetecible y hermoso escaparate, mas casi dan para titular desgarrigle por doquier si no es porque los grandones y bien armados, Botijero y Veleto, quinto y sexto, fueron cuidados con un único rejón de castigo y se dejaron en plan manejable ante las monturas.
También se puede decir que el año pasado las orejas se cortaron y que en esta ocasión las orejas se arrancaron. Sobre todo en el caso de Hermoso de Mendoza. El gran maestro de Estella, que estrenaba traje rondeño en Pamplona, perdió las orejas ante el tramposo Canastito, toro que rompía plaza, por fallar con los aceros de muerte. No ocurrió lo mismo con Bolillero, un cuarto cabroncete por reservón y geniudo, al que el navarro le arrancó las orejas con una labor de tanta raza como rabia; ambas cosas las tildó de forma superlativa en los telefonazos y desplantes a lomos de Pirata. La hoja de peral se fue bastante baja, lo que no fue óbice para premiar de forma discutible el conjunto de una tarde de lidia y técnica superiores. Pablo fue derribado a primeras de cambio, sin consecuencias, en la salida del primero. Con Chenel se ajustó por trincherazos imposibles aprovechando hasta los resquicios de las troneras de los burladeros. Y con Ícaro arriesgó lo imposible ante un toro que alternaba derrumbes con arreones. El cuarto, Bolillero, fue una prenda deslucida y traidora. Lo siguiente de todo puso en armas Hermoso con Van Gogh y Manolete. De nuevo con Pirata ya fue el cuerpo a cuerpo final a muerte.
Armendáriz cortó dos orejas brindándoselas en todo momento a Justino, su buen, querido y difunto aita. Un gran hombre. Con el inválido y manso Jaquetón no tuvo opciones a pesar de que Prometido y Polvorilla pusieran mucho de su parte. Con el último, Veleto, el noaindarra quebró con Ranchero, clavó y se adornó con precisión con Zamorino y mató de certero rejonazo con Trasnochador. Roberto lo hizo todo bien, además de pedir complicidad de las palmas de la parroquia y de unos alardes que provocaron que corearan su apellido. Otra oreja arrancada y otra con mayor peso del cariño. Los acoples tuvieron menor calidad artística por culpa de la escasa casta de la materia prima.
Sergio Galán estuvo bien. A Razonanate lo cambió de dirección con mucha calidad toreando de costado y con mucho temple. Desde ahí el toro claudicó. Al manejable 5º, Botijero, le cuajó la faena más armoniosa y elegante de la tarde siempre en los medios. Destacó con Apolo.
Los toros. Seis toros de San Pelayo. Corrida bien presentada en kilos y hechuras. Despuntados. Escasos de fuerza y descastados. Muy deslucidos 2º, 3º y 4º, manejables. Muy a menos el 1º. Manejables sin brillo y con sólo un rejón de castigo el 5º y 6º.
Los rejoneadores. Hermoso de Mendoza. Rejón trasero y atravesado, pinchazo y rejón (silencio). En el cuarto, rejón caído (dos orejas). Sergio Galán. Rejón atravesado (petición y saludos). En el quinto, rejón en dos tiempos (oreja). Roberto Armendáriz. Medio rejón (saludos). En el sexto, rejón (dos orejas).
Presidencia. Generosa a cargo de Bañales, asesorado por Reta y Eguíluz.
Ambiente. Llenazo en tarde agradables y muy buen ambiente en todos los tendidos, gradas y andanadas.
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