CRÓNICA POR GRANAINOPURO. 7ª DE FERIA.
Lo ideal sería ver siempre las corridas en
la plaza. Salvo algunos privilegiados, el resto nos vemos obligados, si
queremos ver las grandes ferias, a ser esclavos de las retransmisiones
televisivas y oír sus más o menos acertados comentarios taurinos. Me gusta el
silencio maestrante y la seriedad de Madrid. Pero Pamplona y su algarabía es
otro mundo. Y los comentarios de sus corridas un submundo que me distrae a la
hora de tomar notas. Así que dispuesto a concentrarme le anulo el volumen y
ante mis ojos el milagro...”SOLO TOROS”. Te lo mereces amigo.
En el silencio se oía el ruido del
ventilador y decidí poner música de fondo, antología de música taurina. ¡Ohhh!
Todo cambió para mí. Pero no para Cesar Jiménez que se las tenía que ver con
“Mestizo”. El Fuente Ymbro repite en unas suaves verónicas del madrileño.
Comenzó genuflexo con la muleta para calentar la olla. Dos tandas aseaditas por
el derecho. Luego no hay ligazón se quiere rajar y él no le encuentra el sitio.
Pinchazo y estocada. Su segundo fue el toro de la merienda y eso hizo, se
merendó al torero. Empezó repitiendo con fijeza pero se fue diluyendo en un no
entenderse. Cesar no quiso exponer más y el toro siempre le ganó la acción.
Estocada atravesada, caída y trasera. Descabello.
Seis años tenía el jabonero que lidió Rubén
Pinar, primero se su lote. Un toro soso y noble, “Marqués” se llamaba, que tuvo
poca fuerza y se vino a menos en seguida. Pinchazo y estocada. Su segundo fue
un toro muy noble que cuando embestía lo hacía bien pero con una querencia a
tablas exacerbante. Inteligente Rubén, aprovechó la querencia para sacarle
algunos pases en los que llegó a hacer el avión. Cuando mejor lo hacía el
mansito, Pinar construyó un final equivocado. Estoconazo y oreja.
Subí el volumen de mi banda sonora
particular, la del maestro Tejera, incansable esta tarde, deleitó mis oídos con
“Tercio de quites”, “Real Maestranza”, “Chiclaneras” y tantas otras partituras a
las que no les falta ni una nota. Por si acaso, llegó un malagueño para ponerle
dos bemoles a la tarde, descomunales los del debutante Jiménez Fortes. El
andaluz hizo el paseíllo mirando la puerta grande, así se viene a Pamplona.
Lanceó al tercero a la verónica como declaración de intenciones. Gaoneras de
susto en un quite ajustadísimo. Tuvo un incomodo calamocheo el noble toro pero
Fortes le cogió pronto el sitio deleitandonos con pases templados y enganchados
por el derecho. Abusando de valor se pegó un arrimón quizás inadecuado. Le
enganchó la taleguilla en un fin de faena iniciado con molinetes de rodillas.
Estocada traserilla y oreja al canto con petición de dos. El sexto, sin picante
como toda la corrida, fue un toro con cuajo que se desfondó pronto. Le
estructuró Fortes una faena que pareció preconcebida. Muletazos por arriba a
pies juntos para comenzarla. Buena tanda por el derecho alargando la embestida
y humillando. Por el izquierdo el toro fue otro y salió con la cara arriba sin
fijeza. Arrimón traído de casa, estocada entera que hizo guardia y descabello.
Oreja a los “cojolitrones” del chaval en toda la tarde. Apagué al maestro
Tejera quedándome en silencio y, hasta la de mañana, “SOLO”. Cosas del verano.
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