BURGOS.- Séptima de abono, sexta de feria
Luque arma el alboroto
Primero de Torrestrella, bien presentado, con movilidad pero rebrincando en la embestida. Un año más, la plaza de Burgos festejó el cumpleaños de El Cordobés, ídolo de los tendidos de sol del coso de El Plantio. El de Arganda, consciente del cariño, se entregó en una primera faena bulliciosa y voluntariosa, saltos de la rana incluídos. Tras matar de una buena estocada, la gente pidió dos orejas que el palco concedió.
Segundo de Torrestrella, bien presentado y deslucido. Francisco Rivera salió con decisión y voluntad para replicar las dos orejas de El Cordobés, e incluso, se animó a banderillear. Con la muleta puso todo de su parte ante el deslucido astado de Torrestrella en un trasteo populista y animoso. La espada le privó de cortar un trofeo.
Tercero de Torrestrella, peor presentado y de juego deslucido. Animado por la voluntad y la ambición de sus compañeros, Luque salió a conquistar Burgos desde el inicio, y también se animó a banderillear, con un tercer par, espléndido. Con la muleta, alternó el temple y el gusto con el populismo. Rubricó su obra con una gran estocada y el público se entregó con él, abroncando con fuerza al presidente por no conceder la segundo oreja.
Cuarto de Torrestrella, descastado pero manejable. Tras la tradición de la tarta y el "cumpleaños feliz", El Cordobés, con un dominio absoluto de la escenografía, salió dispuesto a redondear su tarde. Animó a los tendidos, recriminó, con cariño, que la gente dejase de merendar y solicitó la música a la banda. Además intentó templarse por ambos pitones. Tras matar de estocada arriba, logró la oreja.
Quinto Torrestrella, precioso de estampa, codicioso, bravo y encastado. Fue premiado con la vuelta al ruedo. El extraordinario ejemplar de Torrestrella, de nombre Orgulloso, que ya es, por méritos propios, el toro de la Feria, desbordó a un Rivera Ordoñez, voluntarioso y con ganas de agradar, pero que, con un toreo aseado y populista, no pudo someter al bravo y encastado animal que repitió con codicia a la muleta. Tras pinchar y matar de estocada, recibió una oreja, mientras que el toro fue premiado con la vuelta al ruedo.
Sexto de Torrestrella, bien presentado pero justito de fuerza y desrazado. El sevillano con la espinita clavada del toro anterior, salió a jugársela para lograr el triunfo rotundo. Tran un vibrante tercio de banderillas, que acabó con la plaza en pie, tiró de raza para suplir todo lo que le faltó al toro. Tras una gran estocada, logró cortar las dos orejas.
El Cordobés: dos orejas y una oreja
Paquirri: silencio y oreja
Daniel Luque: oreja con fuerte petición de la segunda y dos orejas
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